No sale nada, la angustia acumulada ahoga las palabras, aumenta el nudo en la garganta y pone en tensión cada músculo....
Y así pasan las horas, los días... el reloj corre y no se detiene... no perdona.
Duele, quema y finalmente mata, lento, muy lento, pero mata... y así pasa el tiempo, uno espera y se va esperando.
Las alegrías se nos escapan, el llanto ya no nos desahoga, no nos quita el peso que de otra forma no nos quitaríamos. La tristeza se hace grande y se nos achica el alma y pasa el tiempo, y este no nos perdona.
Lo que callamos nos consume, pero muchas veces lo que decimos hiere, desmoraliza y finalmente mata.
Y así vivimos: ahogados, siendo consumidos por las tantas cosas sin decir, matando con las tantas que decimos y muriendo de apoco con las otras tantas que escuchamos...
Ojo por ojo... y así estamos: lastimando para que nos lastimen...
Mucho sufrimiento para tan poca vida, mucho dolor para tan pocas alegrías... y el tiempo corre y no nos perdona.... muchas cosas por enmendar en tan poco tiempo.
La tristeza de hoy más toda la de ayer sí que ahoga... y el reloj que no nos perdona.
Y así estamos, así estoy yo, queriendo enmendar... y el reloj que no perdonó, el llanto que no me desahogó y las alegrías que no llegaron y los sufrimientos que se sumaron; así estoy yo, esperando, simplemente esperando.
Este dolor sí que duele, de verdad quiere matarme y yo casi ya vencida solo atino a mirar al ángel que está a mi lado, a esos ojitos luminosos que prometen la espera del tiempo, el desahogo del llanto, y lo más importante lascalegrías por venir...
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